Este es el comentario que le pedí a una amiga (Rosa P. Malonda) para intentar explicar la exposición (Esculturas de papel), que se muestra en la filmoteka Potemkin.
¿Puede describirse el silencio, la calma, la magia, la armonía absoluta?.
Así, sin palabras, es la obra de Maider Kuadra:
Un canto a la simplicidad y a la belleza implícita de un papel.
El juego sutil de luces y volúmenes, impregna el papel de un aroma indefinible.
Curvas y rectas, todo se entremezcla para crear una forma, no definitiva, siempre alada.
Parece que el papel tuviera pensamientos y sentimientos propios.
En ocasiones aparece flotando, suspendido en el espacio,
resplandeciendo en suaves colores, pleno de optimismo,
transmitiendo una alegría sosegada.
Unas veces el papel muestra su cara más pura, y, en esa vida que cobra de repente,
otorgada por la autora, se siente libre, y a la vez,
se repliega sobre si mismo, pudorosamente, escondiendo su desnudez.
Otra se oculta detrás de las sombras, guardando celosamente su intimidad.
En la simplicidad del material está la belleza del trabajo.
La sencillez del papel es su propia esencia. Porque el papel habla,
habla de su maleabilidad,y, sutilmente,
transporta a nuestra mente al mundo de las formas abstractas.
Con esa delicadeza y sensibilidad,
explora Maider un nivel de conciencia más allá de lo concreto, y,
adentrándose en las profundidades del sueño,
se recrea en las luces y sombras de lo onírico.
Luces tenues, para envolvernos con el halo del silencio.
Sombras y degradados, para expresar lo olvidado, lo gris, lo innombrable.
Todo esto forma parte del universo particular de la autora,
que logra captar el instante primordial de la esencia del objeto
y envuelve al que lo contempla con la magia aúrea de la luz.
Es una obra visionaria.
¡Terror! ¡Aún os recuerdan cuando quemásteis la cara de vuestra hermana el día de su boda! ¡Y que decir del tio Alberto!, sumido por completo en la oscuridad pese a encontrarse a pocos metros de ella. ¡Qué desastre de foto! Bien, os comprendo, todos hemos pasado por lo mismo y para colmo, cuando superamos los primeros obstáculos, todavía nos queda el problema de esas malditas sombras y ese aspecto tan detestable a fogonazo.
En fin, todo esto puede acabar con tan solo seguir unas cuantas recomendaciones y pillar bien un par de conceptos. Empecemos.
Número guía
El número guía (NG para abreviar) es la unidad con la que se mide la potencia de destello de un flash. A mayor NG, mayor destello.
Su utilidad radica en que nos permite determinar la abertura que seleccionaremos en modo manual a partir de dos valores: el propio número guía y la distancia a la que nos encontramos del sujeto a fotografiar.
Si tenemos un flash con NG 55 como por ejemplo, el Canon Speedlite 550 EX, entonces nos encontraremos con una tabla como esta:

El número guía suele venir calculado para ISO 100 y se duplica cada vez que se aumenta en 2 pasos la sensibilidad: un NG de 25 a ISO 100 equivale a un 50 a ISO 400.
Through-the-lens (TTL)
Como su nombre indica, el sistema de medición TTL se basa en la luz que llega al sensor a través del objetivo, permitiendo determinar con mayor precisión la duración del destello para una exposición adecuada.
Su funcionamiento es sencillo, ya que dicho en pocas palabras, hace que la cámara le indique al flash cuando debe cortar el destello.
Ya sé que os he metido una parrafada del quince con lo del número guia y todo eso pero en realidad, gracias precisamente al TTL, ya no hace falta que os calentéis demasiado la cabeza.
Guía práctica
Ahora vamos al grano con unos cuantos puntos a grabar con fuego en nuestra mente:
- Aunque en esto hay opiniones para todos los gustos, lo primero que tenemos que hacer cuando vamos a utilizar un flash es seleccionar una sensibilidad de ISO 100. Dejad sensibilidades mayores para cuando guardéis el flash en su bolsa.
- Si disponemos de un equipo mínimamente moderno sea de la marca que sea podremos aprovecharnos de la tecnología TTL y olvidarnos bastante de todo lo demás. Así que, aprovechadlo, poned el flash en este modo y centraros en las otras mil cosas que hacen buena una foto.
- Como norma general podemos decir que mientras que con la abertura controlamos la exposición del flash, con la velocidad de obturación lo hacemos con la luz ambiente. De este modo, disparando a una velocidad baja (entre 1/15 y 1/30) conseguiremos captar perfectamente la luz ambiente mientras que el destello del flash se encarga de congelar la imagen.
- Disparando a velocidades inferiores entramos en el terreno del open flash (flash abierto). Una de sus aplicaciones es la de iluminar grandes espacios disparando el flash hacia distintas zonas mientras dejamos el obturador abierto. Otra posibilidad es la de explorar opciones más creativas con las que captar el movimiento de un sujeto o el nuestro propio (ya sea moviendo la cámara o modificando la longitud focal en un objetivo zoom).
- Hay dos cosas que delatan una fotografía tomada con flash: sombras duras y brillos no deseados. Para evitar lo primero intentaremos rebotar el destello sobre alguna superficie cercana como el techo o una pared; aunque existen infinidad de inventos que se colocan sobre el flash para corregir este problema, nunca me han inspirado demasiada confianza (sacadme de mi error si disponéis de alguno y funciona). Con el segundo problema, el de los brillos en superficies como espejos, cristales (gafas incluidas) o cabezas poco pobladas de pelo, lo mejor es -siempre que sea posible- situarnos en un ángulo en el que deje de afectarnos (con 45º suele ser suficiente).
- Si disponemos de un segundo flash o un transmisor como el ST-E2 de Canon, un universo de posibilidades se abre ante nosotros: separar el flash del cuerpo de la cámara o jugar con la combinación de diferentes intensidades de destello. Tanto es así, que más adelante dedicaré un segundo artículo a este apartado.
- Finalmente, recordad que las mismas situaciones especiales que tenemos que considerar con la medición siguen presentes en la fotografía con flash. Si el sujeto es claro tendremos compensar sobreexponiendolo, y si es oscuro entonces justo lo contrario: subexpondremos.